Obra de encargo

La diferencia entre la obra de encargo y la que se hace por iniciativa propia es más pequeña de lo que habitualmente se piensa, si tenemos en cuenta la relación entre la forma y la idea de una obra y dónde se originan ambas.
En una obra de encargo la idea viene dada desde el exterior, mientras que en una obra propia parte de nosotros. Así, en un trabajo profesional la idea es previa a la forma, pues el trabajo mismo consiste en dar forma a una idea dada, mientras que en una obra de iniciativa propia la forma es el punto de partida, el principio a partir del cual la idea podrá ser desvelada. La idea surge en la mente, la nuestra o la de otros, pero la forma nace en nuestro cuerpo –del que la mente es una parte–.
Sin embargo, para que en una obra de encargo la forma construida muestre verdaderamente la idea que encierra, será necesario interiorizar la idea en nuestro cuerpo hasta diluirla, perderla como imagen y hacer de ella una sensación de la que partir, para iniciar así un proceso similar al de la obra que llamamos de creación.



























